Flora y Fauna en la
Montaña Palentina
En la Montaña Palentina la
diversidad vegetal es notable, ya que se encuentran desde encinares,
matorrales secos y tomillares hasta bosques caducifolios húmedos,
praderas de siega, pinares e incluso céspedes de tipo alpino, según
varíe la altitud y la exposición. Originariamente, la mayor parte del
territorio de la comarca se encontraba cubierta de bosques, salvo los
grandes roquedales o las partes más altas, por encima de los 1.800
metros de altitud. Posteriormente el hombre, mediante el uso continuado
del fuego y de las talas, ha reducido el bosque en muchos casos a
matorrales, praderas y pastizales. Entre los bosques, localizados entre
1.000 y 1.700 metros de altitud, destacan los robledales y hayedos;
junto a otros, de menor extensión pero de singular valor, como son: los
pinares de pino albar, enebrales y encinares de montaña, tejedas,
acebedas, avellanedas, mostellares, abedulares y tremoledas.
En los bordes de los
bosques, aparecen las orlas arbustivas con majuelos, rosales, endrinos,
espinos pudios, agracejos... Existen además diversos tipos de
matorrales. A mayores altitudes, o en zonas muy venteadas donde ya no
puede darse el bosque, se extienden los piornales con sabinas y enebros
rastreros. Donde la acción del fuego ha sido persistente proliferan los
brezales. Los raspanedos, productores de los apreciados frutos, medran
tanto en bosques como en brezales. Entre las áreas de pastos pueden
citarse las conocidas praderas de siega o los prados de diente y los
pastizales de altura. En los roquedos, peñas y pedregales crecen las
originales plantas rupícolas que, en Palencia, presentan una riqueza y
diversidad muy notables, con especies y subespecies endémicas. En
parajes encharcados o muy húmedos se desarrollan agrupaciones de
vegetales muy especializadas: turberas, cervunales, saucedas y
comunidades de plantas acuáticas.
Flora
Sabinares
Son una de las especies mas representativas de la Montaña Palentina,
que por sus características climáticas y morfológicas permite la
existencia de variados ecosistemas . Uno de los sabinares más
atractivos es el de Peña Lampa en Velilla del Río Carrión, en su
interior las sabinas conviven con encinas, quejigos y multitud de
plantas medicinales como la manzanilla, el té o el tomillo.

Sabina
Pinares
Al otro lado de Peña Lampa, cruzando el valle hacia el este nos
encontramos con uno de los ejemplares de pinares relictos mas
sorprendentes. Es el Pinar de Peña Mayor, en la cara norte de dicha peña.
Es una verdadera joya de pinos albares albergando en su interior múltiples
especies vegetales autóctonas y fauna variada.

Pino Albar
Hayedos
Constituyen las mayores extensiones boscosas, sobre todo en la zona del
Alto Carrión Occidental. Ejemplos sobresalientes son los hayedos de
Monte de Otero, Valdehaya, Besande y Camporredondo. El ramage del haya
es tan tupido que apenas permite la entrada de la luz a su interior por
lo que las especies florales son escasas pero de gran vistosidad como la
anémona del bosque, el diente de perro o la coridalis bulbosa.

Haya
Robledales
Los rebollares o melojares tampoco escasean, sobre todo considerando los
relacionados con el roble albar. Son especies de explotación leñera
que conviven con avellanos, acebos, fresnos, aguileñas y helechos, que
suelen cubrir el bosque por completo.

Roble
Fauna
La variedad de estos
ecosistemas los hace ricos en fauna. En los bosques, praderas, rios y
roquedos podemos encontrar gran variedad de especies, sin citar las que
utilizan la zona solo como lugar de paso. En los hayedos y robledales
abundan las aves como los picos mediano, mayor y negro. Mamíferos como
el oso, jabalí o corzo, las rapaces nocturnas como el cárabo o la
lechuza campestre.

En los pinares de repoblación
y autóctonos se localizan los piquituertos, arrendajos, ardillas y búhos
chicos. Las praderas y piornales albergan especies como la perdiz
pardilla, los pechiazules, las chovas piquirrojas y piquigualdas...
Famosa de los ríos de la Montaña Palentina son las truchas, ideales
para la práctica de las pesca. Mención especial merecen especies como
el martín pescador, la garza real, el desmán de los Pirineos, la
nutria e insectos como las libélulas o los ditiscos. En la alta montaña
el rey es el oso pardo, muy escaso por desgracia, compartiendo el
terreno con el topillo alpino, el rebeco, el treparriscos, el aguila
real o el buitre leonado.
